Delfines en el Bosque

jueves, septiembre 13, 2007

Llorar ó reir



Poder tenerle cariño a alguien y apreciar a ese alguien, poder decirle sin temor que le quieres, que le extrañas, que le echas de menos, que es especial, que es importante para tí. Esas son "algunas" de las cosas que nos regala una de las circunstancias más hermosas de la vida: la amistad.

Siempre hay amigos que, por x ó y razón, son especiales de cierta manera, aún incluso cuando tienen poco tiempo de haber tenido el placer, para uno, de haber llegado a nuestras vidas. Y que se convierten en componentes importantes de nuestra materia viva.

Ayer recibí un correo de una persona a quien aprecio y quiero mucho, y que aunque está un poco retirado de estos lares caribeños, contra su voluntad, creo, lo siento más cerca que muchas de las personas que están a mi alrededor.
Son de estos mails en que los lees, y terminas con una sonrisa y lágrimas en los ojos, sin saber el por qué de ambas cosas al mismo tiempo, y más una servidora, moi, que tiene una gota de agua en cada ojo por cualquier historia bonita.



" La Amistad"


Un jóven dijo : Háblanos de la Amistad.

Y él respondió :

Vuestro amigo es la respuesta a vuestras necesidades.
Es el campo que plantáis con amor y cosecháis con agradecimiento.

Y él es vuestra mesa y vuestro hogar.

Porque vosotros, vais hacia él con vuestra hambre y lo buscáis con sed de paz.

Cuando vuestro amigo os hable francamente, no temáis vuestro propio "no", ni detengáis el "sí".

Y cuando él esté callado, que no cese vuestro corazón de oír su corazón; Porque, sin palabras, en amistad, todos los pensamientos, todos los deseos, todas las esperanzas nacen y se comparten en espontánea alegría.

Cuando os separéis de un amigo, no sufráis;

Porque lo que más amáis en él se aclarará en su ausencia, como la montaña es más clara desde el llano para el montañés.

Y no permitáis más propósito en la amistad que el ahon­damiento del espíritu. Porque el amor que no busca más que la aclaración de su propio misterio, no es amor sino una red lanzada; y solamen­te lo inútil es cogido.

Y haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo.

Si él ha de conocer el menguante de vuestra marea, que conozca también su creciente.

Porque ¿qué amigo es el que buscaréis para matar las horas? Buscadlo siempre para vivir las horas.

Porque él está para llenar vuestra necesidad, no vuestro vacío.
Y en la dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos.

Porque en el rocío de las cosas pequeñas, el corazón encuentra su mañana y se refresca. -

"El Profeta" - Kahlil Gibrán , poeta Libanés.



Me lo enviaste a sabiendas de que lo iba a apreciar, y no te equivocaste.

Gracias por compartirlo conmigo Paco.





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