Algunas divagaciones 2
Todos los días uno sale hacia la calle en busca del destino. A veces resulta excitante dejarse llevar por la idea de que controlamos nuestras vidas. Si no fuera por aquel tan mencionado psico-analista Freud, uno ni siquiera se preguntaría el por qué de esa necesidad tan deseada de los humanos, de buscar compañía en todo momento, me pregunto yo.
Mientras tanto, si lo pensamos bien, vamos por ahí dejando parte de nosotros mismos en otros. Regalando besos como si fuesen adioses. Y lo peor, - ó quizá no tanto, todo depende - en cada beso que damos dejamos lo mejor que tenemos, y ni siquiera nos preguntamos si luego serán extrañados o si nuevamente serán deseados.
Siempre recuerdo uno de los pensamientos escritos por mi gran y querido amigo Federico en su último libro, un pensamiento profundo y exquisito por su alto grado de realismo y veracidad : - Vamos derrochando besos en bocas que no los quieren, que no harán nada con ellos. Gotas de amor en recipientes perforados, incapaces por sí mismos de contener el amor para luego escanciarlo -. Hermoso y profundo, al menos para mi gusto.
Y entre una idea y otra, entre querer dormir y no poder, y entre la grata compañía de la oscuridad, me vienen otras "cosas" (divagaciones) a la cabeza. Cosas, realmente, que en el momento, no tienen razón de ser.
Y entre tantas cosas, y tantos pensamientos locos en la cabeza, me vino este pensamiento, precisamente.
El universo es más complejo de lo que los locos suponen.
Que por cierto, siempre me he preguntado qué habrá en la mente de ellos. Cómo será su mundo. Cómo lo verán. Cómo verán el nuestro. Por eso de que dicen que los locos viven en su mundo. Las cosas no se reducen simplemente a complicadas ecuaciones matemáticas. Basta con pensar, - por lo leído en un libroy que aún recuerdo - que el interior de una lágrima, esa que sale de nuestros ojos cuando pensamos con pena en alguien, o cuando vemos que el amor ya no es precisamente eso, amor, contiene en sí misma todos los secretos del cosmos. Y entonces pienso ... Si el interior de una lágrima contiene la infinidad de cosas, entonces, qué contendrá el interior de nosotros ?.
Es doloroso ver la indiferencia , intencionada ó no, de esa persona que más que especial, aún sin querer, ha ocupado un espacio en la mente y el corazón. Doloroso, como la punta de una flecha clavada en lo más profundo del corazón, cuando sientes la necesidad de un abrazo, y esperarlo, teniendo la esperanza de recibirlo, y saber, que ese alguien los va derrochando a otros, ofreciéndolos a otros, a veces dobles, por si las dudas. Y yo no entiendo por qué. Por qué no los recibo yo, cuando espero por ellos?.
La vida está llena de contradicciones, por lo que a veces es más saludable, en lugar de tratar de explicarla, simplemente vivirla.
Mientras tanto, si lo pensamos bien, vamos por ahí dejando parte de nosotros mismos en otros. Regalando besos como si fuesen adioses. Y lo peor, - ó quizá no tanto, todo depende - en cada beso que damos dejamos lo mejor que tenemos, y ni siquiera nos preguntamos si luego serán extrañados o si nuevamente serán deseados.
Siempre recuerdo uno de los pensamientos escritos por mi gran y querido amigo Federico en su último libro, un pensamiento profundo y exquisito por su alto grado de realismo y veracidad : - Vamos derrochando besos en bocas que no los quieren, que no harán nada con ellos. Gotas de amor en recipientes perforados, incapaces por sí mismos de contener el amor para luego escanciarlo -. Hermoso y profundo, al menos para mi gusto.
Y entre una idea y otra, entre querer dormir y no poder, y entre la grata compañía de la oscuridad, me vienen otras "cosas" (divagaciones) a la cabeza. Cosas, realmente, que en el momento, no tienen razón de ser.
Y entre tantas cosas, y tantos pensamientos locos en la cabeza, me vino este pensamiento, precisamente.
El universo es más complejo de lo que los locos suponen.
Que por cierto, siempre me he preguntado qué habrá en la mente de ellos. Cómo será su mundo. Cómo lo verán. Cómo verán el nuestro. Por eso de que dicen que los locos viven en su mundo. Las cosas no se reducen simplemente a complicadas ecuaciones matemáticas. Basta con pensar, - por lo leído en un libroy que aún recuerdo - que el interior de una lágrima, esa que sale de nuestros ojos cuando pensamos con pena en alguien, o cuando vemos que el amor ya no es precisamente eso, amor, contiene en sí misma todos los secretos del cosmos. Y entonces pienso ... Si el interior de una lágrima contiene la infinidad de cosas, entonces, qué contendrá el interior de nosotros ?.
Es doloroso ver la indiferencia , intencionada ó no, de esa persona que más que especial, aún sin querer, ha ocupado un espacio en la mente y el corazón. Doloroso, como la punta de una flecha clavada en lo más profundo del corazón, cuando sientes la necesidad de un abrazo, y esperarlo, teniendo la esperanza de recibirlo, y saber, que ese alguien los va derrochando a otros, ofreciéndolos a otros, a veces dobles, por si las dudas. Y yo no entiendo por qué. Por qué no los recibo yo, cuando espero por ellos?.
La vida está llena de contradicciones, por lo que a veces es más saludable, en lugar de tratar de explicarla, simplemente vivirla.
Detesto, sólo a veces, la sensación esa, la culebrita en el estómago, pero reconozco que sin ella la vida carecería de sentido. Ese segundo en el que el piso del mundo desaparece y te sientes caer en el pozo sin fondo de unos ojos que te miran . Ese segundo es mágico e intento dar la vida por poder vivirlo cada día.
El amor es sumamente complejo y sin embargo no nos cansamos de ejercitarlo a diario.
29 Agosto , 1:30 a.m.
Algunos extractos recopilados y recordados de "Bitácora de viaje".


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