Delfines en el Bosque

miércoles, octubre 04, 2006

Un fin de semana especial

Aunque hace ya algo más de un mes, no he querido dejar de escribir sobre este fin de semana, ya que he tenido muy pocas oportunidades de hablar acerca del mismo y, la verdad es que hay algunas cosas que no quiero dejarlas conmigo, sino también compartirlas con los demás.

Fue el fin de semana del 25 al 27 de Agosto. Fecha programada para la realización de lo que es llamado el Retiro de Evangelización. Para los que no conocen ni saben de qué va, viene una pequeña explicación. El Retiro de Evangelización, podríamos decir, es la previa preparación y formación que se realiza para luego formar Comunidad. Todo esto, bajo los parámetros de la Parroquia, Santísima Trinidad. Son tres días en los que se tiene un contacto directo con Dios, y en el que el cuerpo, la mente y el alma están dispuestos a El. Pero no es sólo eso, sino mucho más. El retiro comenzó con uno que otro inconveniente, pero no fue suficiente para que éste no se realizara.

Fue un fin de semana hermosísimo, aunque lluvioso, no paró de llover durante los tres días. Pero hermosísimo. Dios me dió la oportunidad de compartir y de estar rodeada de personas estupendas, tanto las personas que conformaban el grupo, como el equipo evangelizador, que son personas con un valor inmenso.
Durante estos 3 días, Dios se encargó de convencerme aún más de que él realmente es amor y, de que es muchísimo más de lo que cualquier ser humano puede pensar. De que El está ahí, en todo momento, sin pensarlo y aún sin necesitarlo.

El último día del retiro, el domingo, es el más bonito de todos. El día se desarrolla muy ligeramente, y de una manera especial. Y, al parecer, Dios no quería dejarme ir sin antes darme algo. La última parte del retiro, es la imposición de las manos por parte del equipo evangelizador. En esos momentos, quería que Dios derramara en mí mediante el Espíritu Santo el Don de Paz y el Don de Gozo, porque sentía que los necesitaba. Concentrada y envuelta en el momento, mientras oraba a manera de susurro y le pedía al Espíritu Santo que derramara en mí esos Dones, cuando con más fuerza y más ganas lo hacía, escuché en mi oído la voz de Ariel, uno de los del equipo evangelizador, decir : - Gracias Señor, por haberle dado la paz que ella necesitaba -. Fue una felicidad total. El Espíriru Santo había derramado en mí esos Dones, y no sólo porque Ariel me lo hizo saber, sino porque lo sentí, lo palpé. Fue de ese tipo de experiencias que te confirman el poder y la existencia de Dios y del Espíritu Santo.

En lo personal, fue un fin de semana lleno de detalles. De momentos bonitos. Momentos alegres, por muchas razones. La presencia del Señor estuvo en todo momento. El haber compartido con personas estupendas. Recibir el regalo del Espíritu Santo. Y para rematar, la llegada de viaje de un amigo a quien aprecio mucho, que aunque sólo estuvo ausente unos 10 ó 12 días, lo eché mucho de menos, y que tuve la oportunidad de ver unas horas después. Qué más se puede pedir.

Un fin de semana, que siempre voy a recordar.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

pues bienvenida a la blogosfera!
bendiciones
pedro

octubre 05, 2006 12:04 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Dios te ha regalado un mundo interno maravilloso con delfines aleteando entre los arboles del bosque, dones y amigos que aman amarte en la fe y en espiritu.
No es magia es el amor puro de Dios

octubre 22, 2006 10:21 a. m.  

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