Sobre Oz...
Siempre me ha gustado la historia del Mago de Oz. Y en estos días la recordé, al leer en un libro un comentario sobre ella. Siempre me ha gustado. Incluso recuerdo haber ido a verla al teatro. La verdad es que me gustan mucho las historias infantiles, por la particularidad muchas veces de sus personajes y porque de alguna manera siempre encierran un mensaje bonito. De pequeña, el Mago de Oz me gustaba por los personajes y los colores. Ahora de grande (para no decir "vieja"), recordando la trama de la historia y analizándola, ha llegado incluso a gustarme aún más. Les cuento el por qué. Tú, Dorothy y yo tenemos mucho en común. Muchos posiblemente sabemos cómo es estar en tierras lejanas rodeados de gente extraña. Y Dorothy no es la primera persona en encontrarse rodeada de gente carente de cerebro, corazón y columna vertebral. Podemos comprender a Dorothy. Pero cuando Dorothy llega a la ciudad de Esmeralda, la comparación se torna increíble. Verás, lo que le dijo el Mago, algunos podemos pensar que es lo que Dios nos dice a nosotros. Si. Recuerdas la trama. Cada uno de los personajes principales se acerca al Mago con alguna necesidad. Dorothy busca un camino a casa. El espantapájaros desea sabiduría. El hombre de hojalata desea un corazón. El león necesita valor. Y, según lo que han oído, el Mago de Oz puede conceder estas cuatro cosas. De modo que se acercan y le presentan sus pedidos. ¿Su respuesta? Él los ayudará luego que demuestren que la merecen. Él los ayudará tan pronto como logren vencer la fuente de la maldad. Pero en el proceso, descubren poder hacerlo todo sin el Mago. Lo cual es bueno, porque cuando regresan a Oz, se enteran de que el Mago es un debilucho. La cortina se abre y queda expuesto el todopoderoso. Sin embargo, el Mago se redime por lo que le muestra a este grupo de peregrinos, por así llamarlos. Le dice a Dorothy y compañía que todo el poder que necesitan es el que ya tienen. Les explica que el poder para solucionar sus problemas siempre había estado en ellos. Para no cansarlos con tanta historia, la película acaba cuando Dorothy descubre que su peor pesadilla en realidad sólo era un mal sueño. Que su hogar en algún sitio más allá del arco iris, se encontraba exactamente donde siempre había estado. Mensaje de la historia? Todo lo que pueda llegar a hacerte falta, ya lo tienes. El poder que necesitas es en realidad un poder que ya tienes. Sólo hace falta que busques con la suficiente profundidad, el tiempo necesario y, no habrá nada que no puedas hacer. ¿Acaso te parece esto familiar? ¿Te parece, diríamos, patriótico? ¿Te parece...quizá.....cristiano?. A mí, sí. Si relacionamos esto con el de allá arriba, Papa Dios, podemos deducir lo siguiente: tu fe es fuerte, mientras seas fuerte. Tu posición es segura, mientras seas seguro. Tu vida es buena, mientras seas bueno. El Mago de Oz es una historia que, aún con su temática infantil (refiriéndome a que está originalmente dirigida a niños), envuelve mensajes dignos de pensar. El Mago dice, mira dentro de ti y encuentra tu yo. Dios dice, mira dentro de ti y encuentra a Dios. Lo primero te llevará a casa. Lo último te llevará al cielo. Escoge cuál ha de ser. Bonita historia, verdad? |


1 Comentarios:
Hola Yolinés!!!
Preciosa historia, claro que sí.
Aunque no nos demos cuenta todos tenemos un mago de Oz dentro de nosotros lo que pasa es que tardamos en encontrarlo muuuucho tiempo o, lo que es peor, a veces ni lo encontramos.
Yo estoy seguro que tú ya lo has encontrado, ¿ a que sí?
Un besote muy gordo desde Asturies!!
Muaaaccc!
Fernando Ballina
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